Vida de Virgilio

Publio Virgilio Marón nació en Andes, un pueblecito cerca de Mantua, el 15 de octubre del año 70 a.C. […] De acuerdo con la Vita de Suetonio-Donato (VSD) su padre, Marón, era de origen modesto y mejoró su condición con el matrimonio con Magia Pola, la hija de su patrono. En Mantua transcurrieron los primeros años de la infancia de Virgilio, hasta que, cuando tenía alrededor de doce años la familia se trasladó a Cremona. Allí comenzó el niño sus estudios y allí permaneció hasta que tomó la toga viril, el 55 a.C. A continuación estudió en Milán, donde, además de la escuela de rétor, es posible que adquiriera sólidos conocimientos de medicina y “matemáticas” (VSD 15), esto es, de la naturaleza, probablemente astronomía y astrología. Pero era en Roma donde realmente había que coronar los estudios y prepararse para el foro y allí se trasladó Virgilio en época que no podemos precisar, pero en todo caso bastante antes del 50 a.C. En Roma bien pronto renuncia a la carrera forense (VSD 16)y entra en contacto, de la mano de Asinio Polión, con los poetae novi, algunos de ellos coterráneos suyos, de la Cisalpina. En estos años comienza la actividad  poética de Virgilio, de la que tendríamos una muestra en los poquísimos poemas de la Appendix que la mayor parte de la crítica acepta como auténticos de Virgilio, singularmente Catalepton 5 y 8. En el primero de ellos Virgilio se despide de la retórica y, en menor medida, de la poesía y emprende el camino de la filosofía, en la que se inicia bajo el magisterio del filósofo Sirón en Nápoles. Allí se había encaminado Virgilio hacia el 50 o el 49 a.C., dejando una Roma convulsa en las vísperas mismas de la guerra civil. La familia de Virgilio y el poeta mismo se vieron afectados por las secuelas de aquélla: desde la Antigüedad se ha visto en Catalepton 8 y en las Bucólicas 1 y 9 el eco de la confiscación de las tierras patrimoniales de Mantua, después de Filipos (42 a.C.) Entre el 42 y el 39 a.C. se sitúa la composición de las Bucólicas, aunque es posible que la décima se añadiera dos años más tarde a un primitivo libro de nueve. La publicación de las Bucólicas lo consagró como poeta y le consiguió el patronazgo de Mecenas y de Augusto, así como lo alejó definitivamente de preocupaciones materiales. A partir de ese momento vivirá en Nápoles, a la que hará su segunda patria, apartado del bullicio de Roma. Las Geórgicas conocen su edición definitiva en el año 29 a.C. […]

Las primeras noticias de la gestación de la Eneida son del año 26 a.C. y cuando Virgilio murió, en el año 19 a.C., el poema estaba, como es sabido, falto de la última lima. […] Entrado el año 19 a.C., la primera redacción de toda la Eneida y, en una gran parte del poema, también la definitiva estaban acabadas. La tradición antigua afirma que Virgilio sintió la necesdad de viajar a Grecia para ver los lugares donde transcurre la primera parte del poema antes de darle la última mano. Virgilio se embarcó, en efecto, en agosto de ese año, pero apenas llegado a Atenas decidió volver junto con Augusto, que regresaba de Oriente. Llegó muy enfermo a Brindis donde murió pocos días después, el 21 de septiembre del año 19 a.C. Sus restos fueron trasladados a Nápoles y enterrados al borde del camino que llevaba a Pozzuoli, desde donde es fama siguen protegiendo la ciudad.

Extraído  de José Luis Vidal (1998)  “Virgilio: Bucólicas y Geórgicas”, en Codoñer Merino, C., Historia de la literatura latina.

Circunstanciales de lugar (QUO, QUA, UNDE, UBI)

Ejemplos:

QUO (lugar hacia; Ad/in + acus.): Troiani ancoram fundant et in oras cumanas ardenter emicant.

Traducción: Los troyanos arrojan el ancla y se lanzan ardientemente a las orillas cumanas.

QUA (lugar por; per +acus.): Transii per urbem.

Traducción: Pasé por la ciudad.

UNDE (lugar desde; e/ex, a/ab, de + abl.): A civibus e Roma expulsus, ad Etruriam fugit.

Traducción: Expulsado de Roma por los ciudadanos, huyó a Etruria.

UBI (lugar en; in + abl.): C. Marium in privata domo servus adgredi non sustinuit.

Traducción: El esclavo no osó agredir a Mario en una casa privada.

 

Eneida, canto I (pasaje)

His ego nec metas rerum nec tempora pono;

imperium sine fine dedi. […]

Nascetur pulchra Troianus origine Caesar,

imperium oceano, famam qui terminet astris,

Iulius, a magno demissum nomen Iulo.

Hunc tu olim caelo, spoliis Orientis onustum,

accipies secura; vocabitur hic quoque votis.

Aspera tum positis mitescent saecula bellis;

cana Fides, et Vesta, Remo cum fratre Quirinus,

iura dabunt; dirae ferro et comñ{pagibus artis

claudentur Belli portae; Furor impius intus,

saeva sedens super arma, et centum vinctus aenis

post tergum nodis, fremet horridus ore cruento.’ (vv. 1.278-296)

 

Traducción: 

No pongo a las conquistas de este pueblo límite ni plazo; desde el principio de las cosas les concedí un imperio sin fin. […] Troyano de esta noble generación, nacerá César Julio, nombre derivado del gran Iulo, y llevará su imperio hasta el Océano y su fama hasta las estrellas. Tú, segura, le recibirás algún día en el Olimpo, cargado con los despojos del Oriente, y los hombres le invocarán con votos; entonces también, suspensas las guerras, se amansarán los ásperos siglos. La cándida Fe, y Vesta y Quirino, con su hermano Remo, dictarán leyes; las terribles puertas del templo de la guerra se cerrarán con hierro y apretadas trabes; dentro el impío Furor, sentado sobre sus crueles armas, y atadas las manos detrás de la espalda con cien cadenas, bramará, espantoso con sangrienta boca.

 

 

Virgilio, Eneida. Trad. Eugenio de Ochoa.

 

 

Los edificios públicos: el foro

El centro de la vida civil, económica y religiosa de la ciudad era el foro (forum), una gran plaza rectangular, que se hallaba en el centro de la ciudad. Sobre esta plaza, circundada en su totalidad o en parte por pórticos (porticus) y adornada por estatuas (statuae) de los ciudadanos ilustres y por la tribuna para los oradores (suggestus o suggestum), se asomaban  los edificios públicos más importantes: el templo, la basilica, los mercados, los negocios. Cada ciudad tenía su foro; en Roma los foros eran más numerosos: al primitivo Foro Romano, inadecuado ya con la expansión de la ciudad, se agregaron, en efecto, juntos uno al lado del otro, el Foro de César, el de Augusto, el de Vespasiano, el de Nerva, el de Trajano.

La basilica (basilica domus o simplemente basilica) era un gran edificio, que surgía paralelo a un lado del foro y servía para las reuniones de comerciantes y , a partir de la primera edad imperial, también para las sesiones del tribunal. Tenía una larga nave central (medium spatium) y dos (raras veces cuatro) naves laterales (alae), separadas por filas de columnas (columnarum ordines).  […]

Sobre otro lado de la plaza, o cerca de ella, estaba el mercado (macellum) de la carne, del pescado, de las verduras; estaban también las oficinas (tabernae) de los banqueros (argentarii), de los prestamistas (nummularii), de los mediadores (interpretes, intercessores, pararii). […]

Sobre el foro además se asomaba usualmente un templo, a veces más de uno.

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Fragmento de G. Barbieri, Esercizi, Nuovo Corso di Lingua Latina, Loescher Editore.

La vestimenta

Hombres y mujeres usaban una tunica, una camisa de lana ajustada en la cintura con un cinturón (cinctus, us; cinctura, ae); en los hombres la túnica llegaba a las rodillas, en las mujeres al tobillo: era la única vestimenta de los más pobres, y la que se usaba normalmente en la casa y en el campo. Usualmente no tenía mangas; aquella tunica  con mangas (tunica manicata o manuleata) era considerada vestimenta de hombres afeminados y sólo fue de uso común  a partir del siglo III d.C. La vestimenta oficial de los romanos era la toga, que consistía en una tela de lana blanca de forma semicircular u oval, que se usaba sobre la tunica, y que se hacía recaer en amplios pliegues. Había varios tipos de toga: toga purpurea era la que llevaban los reyes; toga praetexta, adornada por una franja purpúrea, era la de los magistrados y los jóvenes nacidos libres; toga pura o virilis, sin adornos, la más común, la que los jóvenes podían usar sólo después de haber llegado a la mayoría de edad; toga candida, usada por los candidati en las campañas electorales; toga pulla, hecha con lana de color oscuro, que se llevaba como símbolo de luto. Sobre la toga, o directamente sobre la tunica, se usaba, en las estaciones frías, un abrigo. Los más usados eran: el pallium, de origen griego, semicircular, más corto que la tunica; la paenula, redonda, con una abertura central para la cabeza, usada especialmente para los viajes; la lacerna, provista de capucha (cucullus, i), la laena, de tela más pesada; la caracalla (que se hizo famosa por el sobrenombre que le dieron a Marco Aurelio Antonino, que la introdujo a Roma desde la Galia), larga hasta los pies y con capucha.

Las mujeres, en cambio, sobre la túnica (sobre o bajo la cual usaban una fascia pectoralis, como sostén) usaban la stola, largo vestido que bajaba hasta los pies, ajustado por un cinturón, y el recinium, un abrigo cuadrado que cubría los hombros y quizás también la cabeza, y, más tarde, la palla, de origen griego, una capa larga hasta los pies, amplia, abierto adelante y unido mediante ganchos.

Los tipos más usados de calzado (calceamenta) eran las sandalias (soleae, sandalia), una suela atada al pie mediante tiritas de cuero (habenae, amenta, obstragula), usadas sólo en la casa; los calcei, botitas que cubrían todo el pie, que se usaban con la toga; los socci, zapatos bajos y ligeros, de variados colores, que usaban sobre todo las mujeres.

Los romanos no solían cubrirse la cabeza, salvo por necesidad: cuando llovía se ponían una capucha (cucullus); para cubrirse del sol, en los viajes o si debían estar quietos por mucho tiempo, por ejemplo en el teatro, usaban un sombrero de ala ancha (petasus, causia). El gorro (pileus), de forma semioval o cónica  indicaba la condición de liberto, y lo usaban los hombres libres únicamente en los días de la fiesta de las Saturnales, cuando los esclavos adquirían una libertad ficticia y tomaban el lugar de los amos. El ornamento de las mujeres no era el sombrero, sino un elaborado peinado.

En cuanto a los adornos, los hombres usaban sólo el anillo (anulus), que servía como sello; las mujeres tenían numerosas joyas: además de anillos, adornos de gemas, collares (monilia), y cadenitas de metales preciosos (catillae), brazaletes (armillae), aros (inaures), hebillas (fibulae), agujas para cabello (acus crinales), vendas adornadas con oro y piedras preciosas (vittae); otros objetos femeninos eran la sombrilla para el sol (umbella), la cartera (sacculus), el abanico (flabellum), llevados por las esclavas atrás de la ama.

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Fragmento de G. Barbieri, Esercizi, Nuovo Corso di Lingua Latina, Loescher Editore.

La instrucción

En el mundo romano de los orígenes la instrucción de los jóvenes era responsabilidad de la familia; el pater era en efecto la guía constante del hijo, sea en lo que respecta a la formación del carácter como a la formación intelectual. Pero a partir del s. III a.C., por influencia del mundo griego, empiezan a abrirse en Roma escuelas pagas: mientras los más ricos tenían un maestro privado (praeceptor) en casa, los demás enviaban a sus hijos a una escuela pública (schola, ludus), un modesto local en el cual los esclavos o los libertos de orígen griego por una modesta compensación enseñaban a leer, a escribir, a niños de entre siete a once-doce años. Magister o ludimagister era el nombre genérico de quien enseñaba; litterator era aquel que ofrecía los primeros rudimentos de la lectura y la escritura; librarius, calculator y notarius eran los maestros que perfeccionaban la preparación de los alumnos respectivamente en la escritura, en el cálculo y en la estenografía. Las escuelas no eran estatales, y no había edificios específicos para la enseñanza: las lecciones se desarrollaban en una habitación tomada en alquiler (taberna, pergula) y también al aire libre en las buenas estaciones. Los estudiantes sostenían en sus rodillas una tablita de cera (tabula cerata) sobre la que hacían sus ejercicios marcando la cera con un punzón (stilus). Para aprender a contar se usaban piedritas (calculi).

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Si la escuela romana más antigua se limitaba a ofrecer nociones básicas de carácter práctico, a partir del siglo II a.c, comenzaron a difundirse en Roma otros cursos de estudio de carácter humanístico-literario, reservado a las clases superiores. Después de pasar por la escuela primaria , los jóvenes pasaban a la escuela del grammaticus donde estudiaban la lengua y la literatura griega y latina, las nociones de historia, geografía, astronomía y física necesarias para comprender y comentar a los poetas clásicos, en particular, entre los griegos, a Homero, y entre los latinos, Enio y Virgilio.

Entre los 16 y los 17 años los jóvenes de las clases dirigentes pasaban a la escuela del maestro de retórica, donde se formaban en el ejercicio de la elocuencia (eloquentia, ars dicendi) sea civil que política. El complemento del estudio de la retórica tenía lugar luego en Grecia especialmente en Atenas y Rodas donde se encontraban también las famosas escuelas de filósofos y se podían seguir las lecciones.


Fragmento de G. Barbieri, Esercizi, Nuovo Corso di Lingua Latina, Loescher Editore.

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Novillo López. La Roma etrusca.

La roma etrusca y los reyes históricos.

A finales del s. VII, el influjo cultural etrusco fue tan importante que se acepta la existencia de una “etrusquizacion” de la cultura lacial. Roma extrajo de la influencia etrusca los elementos necesarios para poder construir su propia identidad. Por ejemplo, en el plano económico, la propiedad colectiva fue reemplazada por la propiedad individual; comenzó un proceso de urbanización y planificación en torno al Foro, con obras públicas y edificios monumentales. En el plano político se produjo la transformación de la comunidad gentilicia en un estado unitario bajo la autoridad de un rey que recibía su poder mediante una investidura sacra.

La fase etrusca va desde finales del s. VII y el 509 a.C., y vincula a tres reyes: Tarquinio Prisco, Servio Tulio, Tarquinio el Soberbio.

Tarquinio Prisco. Primer rey histórico de Roma, fue su verdadero organización, su verdadero Romulo. Hacia el 616 aparece como rey de los latinos, sabinos y etruscos, asentados en torno al Palatino. La tradición le atribuye la organización la población en tres tribus llamando a sus integrantes romanos, ya que todos serían habitantes de la nueva “ciudad situada junto al río” (en etrusco, ruma) bautizada Roma. Tarquinio Prisco sería, así, el verdadero fundador del populus romanus y de la civitas romana. De las reformas que se le atribuyen destacan dos: la del Senado y la del ejército.

Respecto al Senado, elevó el número de miembros a trescientos con el ingreso de los patres minorum gentium, hombres ajenos al patriciado tradicional y partidarios de los planteamientos políticos del rey. En cuanto al ejército, se duplican las centurias de caballeros, de tres a seis, instaurando la sex suffragia, es decir, los seiscientos jinetes que formarían con los tres mil infantes originarios la base del primitivo ejército romano.

A Tarquinio Prisco se lo considera el artífice de la conversión del Foro en un centro político y comercial, el responsable de la construcción de calles regulares como la Vía Sacra, de la edificación del Circo Máximo, de la introducción de prácticas etruscas como las luchas entre gladiadores o de la construcción de la Cloaca máxima, que permitió drenar las zonas más pantanosas de la urbe.

En el plano militar, logró a conquista de gran parte del Lacio oriental, los Prisci Latini, con lo que un total de nueve ciudades latinas tuvieron que aceptar la hegemonía de Roma. Estos éxitos le permitieron ampliar el territorio hacia el sur para calmar las exigencias de una aristocracia cada vez más contraria a la política regia y, por otro lado, controlar las vías del comercio centroitálico desde la desembocadura del Tíber hasta el área etrusca.

Aparentemente, Tarquinio Prisco murió asesinado hacia el 579 por los hijos de Anco Marcio, como resultado de la enemistad que guardaba con un importante sector de la aristocracia.

Servio Tulio.

Sus orígenes y condición social son un enigma. Los autores romanos se dividen entre quienes lo consideraban de origen etrusco y los que lo juzgaban latino. Claudio supuso que se trataba en realidad de Macstrna (una etrusquizacion del término latino “magister”), un etrusco de Vulci, que expulsado de su ciudad logró ser rey de Roma.

Servio Tulio introdujo cambios que transformaron a Roma en una ciudad-estado en la que la base dejó de ser la gens frente al civis o ciudadano.

  • Rodeó el perímetro urbano de Roma levantando los muros servianos.
  • Sustituyó la primitiva organización gentilicia por una organización de carácter territorial.
  • Transformó las tres tribus en cuatro tribus urbanas.
  • Puso en práctica un ordenamiento centuriado de base timocrática, es decir, en función de la capacidad de renta de cada individuo, lo que originó dos categorías: classis e infra classem. Los ciudadanos contribuirán con sus propios recursos a la formación del ejército, y en función de los mismos se les exigiría un armamento u otro.
  • Se dividió a la población en cinco clases, integradas por propietarios distribuidos según la extensión de sus tierras. En base a esas clases se agrupaban las centurias militares (cada clase aportaba un número distinto de centurias). Además existían cinco centurias de auxiliares, que no combatían, integradas por los ciudadanos con menos recursos.
  • Creó una nueva asamblea ciudadana, los comicios por centuria o Comitia centuriata, en los que únicamente tomaban partido los ciudadanos que contribuían a la constitución del ejército (infra classem y proletarios excluidos). Cada centuria equivalía a un voto.
  • ordenó que todos los varones de entre dieciséis y sesenta años, con residencia en Roma, cumpliesen el servicio militar.
  • Fundó el templo de Diana en el Aventino, cuyo culto estuvo vinculado a las clases populares.

La aplicación de todas estas medidas desencadenó una rebelión contra el rey, que murió asesinado en una conspiración tramada por su hija y su yerno, Tarquinio el Soberbio.

Tarquinio el Soberbio y el fin del régimen monárquico.

Hay discusiones acerca de la llegada al poder de un rey populista contrario a los intereses de la aristocracia.

  • Reducción del poder del Senado.
  • Reforma del calendario.
  • Dedicación de un templo a Júpiter en el Capitolio.
  • Ampliación de los intereses comerciales en el Tirreno.
  • Fin del régimen monárquico en el 509.

Con la caída de Tarquino el Soberbio, los ciudadanos reemplazaron el régimen monárquico por otro régimen político de carácter colegiado que evitase el vacío de poder, si bien probablemente el régimen monárquico sobrevivió todavía algunos años más y el republicano no se instauró sino hasta el 504. Según la tradición, la caída del régimen monárquico fue el resultado de un motín de la nobleza al sentirse ultrajada por el rapto y la violación de Lucrecia, mujer del noble Tarquinio Collatino, por Sexto, el hijo de Tarquinio el Soberbio.

Novillo López (resúmen). Ordenamiento de la Roma arcaica.

El primer ordenamiento. La organización social de la Roma arcaica estaba cimentada sobre la desigualdad y era de naturaleza gentilicia. La gens, formada por un complejo de grupos menores ligados por un vínculo mítico a un progenitor común, y la familia, conformaban el núcleo de la sociedad. El núcleo familiar era de carácter patriarcal y estaba dominado por la figura del pater familias.

Dentro de la gens se incluía a los clientes, grupos de individuos sometidos por el ius patronatus a un patrono y que, en correspondencia, eran protegidos mediante un vínculo recíproco de fidelidad. Por otro lado, estaban los inmigrantes, un grupo cada vez más amplio, que constituía “la plebe”. Se dedicaban a las actividades comerciales, artesanales y agrícolas. Pero el sector más bajo era el de los esclavos que, no obstante, mediante la manumisión, podían ser liberados por su patrono convirtiéndose así en libertos.

Desde el s. VII existe un sector social más poderoso: el de los patres o jefes de los grandes clanes familiares. El rey se encontraba a la cabeza del sistema, con funciones políticas y religiosas (aunque los jefes de los grupos gentilicios y familiares continuaron a ejercer una influencia notable y reunidos conformaban el Consejo Real). Era el intermediario entre la divinidad y la comunidad y tenía autoridad para convocar al Senado y a los Comicios Curiados. El cargo no era hereditario, sino propuesto por los senadores tras consultar a los dioses. La autoridad del rey no era absoluta pero sí vitalicia y debía asegurarse de nombrar en vida a un sucesor. Si el rey no había designado a su sucesor, se instauraba un interregno con la figura del interrex, es decir, un gobierno provisional de cinco días que permitiese el nombramiento de un nuevo rey. Durante la monarquía, el Senado (organismo encargado de asesorar al rey, salvaguardar las antiguas costumbres, asegurar el interregno, discutir problemas de culto y de seguridad común) quedó limitado a los patres familiae de mayor edad, es decir, los patres seniores, que, elegidos por el rey, asumían el cargo con carácter vitalicio. Los descendientes de los patres más eminentes fueron los patricios, que originaron el patriciado romano.

La comunidad también se organizó en base a las curias, el más antiguo ordenamiento político. Inicialmente había una curia por aldea, pero luego se limitó su número a treinta. Cada presidente de la curia, el curio, detentaba el mando militar de ejército de su curia, a las órdenes del rey. Reunidos en asambleas los Comicios Curiados, integrados por los patricios de las familias más importantes, aceptaban las leyes y decidían sobre la paz y la guerra. Participaban del poder judicial y tenían competencias religiosas. Antes de reunirse los comicios, los augures realizaban los ritos tradicionales  para determinar si el dia era fasto o nefasto para reunirse (nadie emprendía actividades sin encomendarse previamente a sus dioses).

El cuerpo político romano o populus (el conjunto de ciudadanos romanos), quedó dividido en tres tribus, con el fin de poner en práctica un rudimentario sistema de leva. A cada una de ellas le fueron adscritas diez curias. Así, cada tribu estaba constituida del siguiente modo: diez casas formaban una gens; diez gentes una curia, diez curias una tribu. En caso de necesidad militar, cada curia debía proporcionar 100 infantes y diez jinetes.  Se conformaba así un ejército de tres mil infantes y trescientos jinetes, dirigido por el propio rey o por lugartenientes (el magister populi y el magister equitum, uno para la infantería, otro para la caballería).

La economía era bastante simple y rudimentaria, con la ganadería como base. La escasa fertilidad de los suelos y la limitación de los cultivos impedían el desarrollo pleno de una agricultura, en la que la propiedad era colectiva. La venta de sal estaba en manos privadas así como el resto de operaciones artesanales y comerciales. Las industrias predominantes eran la cerámica y la metalurgia del hierro destinada a la fabricación de armas.